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Viernes viernete


Viernes noche. Después de leer las últimas "informaciones" me siento completamente reflejada en estos clásicos (hoy como mujer, aunque otros días me pueda mi "parte masculina")

TZZZZZZZZ!!! TZZZZZZZ!!!





Mañana será otro día.
(Fráncamente querida, me importa un comino)
TZZZZZZZZ!!! TZZZZZZZZ!!!

Nushu





Yang Huanyi (1906-2004), última hablante de nushu,
la única lengua conocida del mundo que era hablada exclusivamente por mujeres.

Cuenta la leyenda que hace más de 1.000 años el emperador se encontró con un granjero que tenía una hija bellísima de la que se quedó prendado. La joven estaba muy bien educada, pero como todas las mujeres se vio privada de recibir una educación formal. El Emperador se la llevó a su palacio como una concubina más. Allí se encontraba muy sola. Por eso se inventó un código de escritura, el nushu, para comunicarse con su madre y sus hermanas.

"Un dicho de la región afirma que cuando eres niña, obedeces a tu padre; cuando eres esposa, a tu marido; y cuando eres viuda, a tu hijo", afirmaba Huanyi. "El nushu hizo nuestras vidas mejores, porque nos ofreció un modo de poder expresarnos", añadía.

Las mujeres no podían exponerse a hablar por señas ni en murmullos. Los hombres que les negaban la escuela, las compraban para esposas como se compra un animal de granja y se proclamaban sus dueños y señores. Así que ellas crearon su propia lengua para bordarla sobre las sábanas sobre las que sus "amos" dormían sin saber qué envolvía sus cuerpos durante el descanso. O sobre los manteles en los que apoyaban los platos a la hora de comer. ¿Qué decía en el delantal de la señora de la casa que despertaba la sonrisa de la vecina? ¿Qué contestaba la vecina moviendo su abanico? Cosas de mujeres habladas en lengua de mujeres.

El nushu, en el que "cada palabra es como una flor", se mantenía sobre cuatro pilares: el canto, la escritura, el bordado y la hermandad jurada. Cuando no podían echar mano de papel, los bordaban en telas y en abanicos o los pintaban en los cuerpos de las sirvientas o en sus propias manos. Era utilizado para crear las San Chao Shu o "Cartas del tercer día", folletos de paño en los que las mujeres transmitían a sus hijas consejos sobre el matrimonio y que eran enviadas tres días después de la boda, de ahí su nombre.

Uno de los escasos documentos recuperados, ya que tradicionalmente se quemaban o se enterraban con las muertas , dice: "Los hombres se atreven a salir de casa para enfrentarse al mundo exterior, pero las mujeres no son menos valientes al crear un lenguaje que ellos no pueden entender". Otro señala: "Debemos establecer relaciones de hermanas desde la juventud y comunicarnos a través de la escritura secreta".

Cosas de mujeres habladas en lengua de mujeres. Nada más se sabrá, porque el secreto se fue a la tumba con Huanyi, la última anciana que lo hablaba, lo cantaba y escribía, el único testimonio de que un día existió un lenguaje propiedad exclusiva de las mujeres.


Texto y voz: Susana Peiró
Imagen: María García Esperón
2009



En el blog de Susana en el que encontré el vídeo pude leer estos dos comentarios:
"Yo mismo vivo en Galicia, un pais con lengua propia que estamos defendiendo los miles de galaicoparlantes que quedamos, pero que está abocada a la desaparición porque todos los jovenes hablan castellano y como segundo idioma estudian el inglés."
"Siempre es una gran pérdida la desaparición de un idioma. Para nosotros, los catalanes, nuestra lengua es muy importante, símbolo de nuestra nación, y por eso valoramos mucho gestos y esfuerzos como el tuyo, de escribirme un comentario en catalan. Gràcies."

La noticia antisionista:
Israel retiene los permisos de trabajo de los miembros de las ONG's
El ministerio sólo les concede visados de turismo, lo que impide trabajar a Intermon Oxfam, Save the Children o Médicos Sin Fronteras.

Una opinión compartida: La lupa

Público, 14/01/10
El presidente de EEUU Bill Clinton tuvo un lío con una becaria, Mónica Lewinsky, y todo el mundo hizo chistes sobre ella y, de paso, sobre las becarias. Fue el caso Lewinsky. Iris Robinson, la mujer del primer ministro irlandés, tuvo un lío con un chico de 19 años, Kirk McCambley, y todo el mundo hace chistes sobre ella y, de paso, sobre mujeres maduras que se relacionan con hombres jóvenes. Es el caso Mrs. Robinson. El escándalo es siempre la mujer, y el chiste, también.


Creía que era historia






Premios:

Primer clasificado, categoría general masculina: Copa y una cesta navideña con jamón incluido.

Primera clasificada, categoría general femenina: Copa y una botella de vino (la misma que se entrega al pagar la inscripción).

(Ni qué decir tiene que el recorrido era el mismo. Lo que me anonada es que en la discusión se dice: "más que sexista, yo diría que es discriminación hacia las mujeres" ¿...?).



Anotaciones

Pequeñas noticias que no deben caer en saco roto:

1.- Érase una vez dos técnicos del área de empleo y desarrollo de la Agencia de Empleo del Ayuntamiento de Madrid, con las mismas funciones, con idénticas responsabilidades, dependiendo del mismo jefe de área y con los mismos empleados a su cargo (directores de las categorías de técnico grupo 3, monitores y un peón alumno). Uno de ellos (mujer) cobraba un sueldo de 23.573 euros anuales, mientras que el del otro (hombre) era de 32.719 euros anuales.
No es noticia que una mujer perciba menos por realizar el mismo trabajo que un hombre, ni tampoco lo es que esto se dé en la administración pública ni que ocurra en Madrid. Lo que es noticia es que el Tribunal Superior de Justicia, después de cuatro años de reclamaciones, ha sentenciado en favor de la mujer y ha condenado al Ayuntamiento a pagar lo que ella pedía: "la diferencia de retribución entre ambos trabajadores durante cuatro años", esto es 57.834 euros.

2.- El señor Miguel Ángel Revilla Roiz, quien por cierto opina que a Aminetou hay que alimentarla a la fuerza porque  "Es una responsabilidad. Nos ha caído este muerto ahí y el Gobierno tendrá que tomar medidas en cuanto avisen los médicos porque no sería bueno para España que se muriese en nuestro país",  asegura que "en torno al español hay una industria que no tiene EREs".

Quizás desconoce la denuncia del Ministério Público do Trabalho de Brasil contra el Instituto Cervantes por contratar ilegalmente al 75% de sus trabajadores en condiciones deplorables. Puede leerlo aquí o aquí. Y también podría informarse sobre su realidad laboral en El trastero del Cervantes, o estar atento a vídeos como éste:



3.- Esta madrugada nos dejó Albert Ràfols-Casamada

segurament
no és amb el mot segurament
que hauria de començar
aquest poema
hi ha un espai
darrere cada mot
i aquest és un espai buit
si mires ben endins
hi ha una punta d'agulla
espais de veu
(1987)

4.- La reacción de los medios y políticos cavernarios por el "caso Tertsch" es la de siempre: culpar a los demás de sus pecados y hacerse los mártires con su única verdad como bandera. Óscar lo sigue de cerca. Yo me quedo con el retrato que les hacen en Polònia, que no es por este caso pero tanto da (el final lo resume todo):




NO es NO

MANIFIESTO DE LA FAMILIA Y AMIGOS DE NAGORE LAFFAGE

La familia y amigos de Nagore Laffage queremos reivindicar que no olvidamos a Nagore y pretendemos que este llamamiento sea un grito. Un grito que reclama verdad, justicia y memoria para Nagore Laffage.
Dicen que no hay que remover el pasado, que hay que mirar hacia adelante. Nosotros decimos que no. Aunque el asesino de nuestra hija está en la cárcel, que ha confesado ser su asesino, las heridas aún no están cerradas y nunca lo harán. Nuestro único consuelo es la verdad y la justicia. Y luego, su memoria, el recuerdo de su sonrisa, de su voz, de su risa…
Nosotros estamos convencidos de que la tristeza, el horror y la rabia que sentimos la familia y amigos de Nagore pueden coexistir con la esperanza. Esperanza de que su asesino pague por asesinar a una niña cuyo único delito fue decir no. Que su asesino, insisto que ha reconocido ser el autor de su muerte, cumpla su castigo por robar el futuro a nuestra hija.
Nagore se negó a lo que pretendía José Diego Yllanes. Nagore dijo no. En ese mismo instante, decidió, con frialdad y sin piedad, terminar con la vida de nuestra hija. Una niña de 20 años, con un futuro por delante y con una vida llena de ilusiones.
La verdad está de nuestra parte y no cejaremos hasta conocer todos los detalles de lo que le ocurrió a Nagore. Reclamamos, exigimos, el derecho que tenemos a saber qué ocurrió.
Y en ese derecho que tenemos para conocer qué paso, la familia de Nagore Laffage exige también desde aquí su derecho a conocer el rostro de su asesino. ¿quién es él?. Insistimos, queremos ver la cara del asesino de nuestra hija. ¿Por qué no hay una fotografía de él?¿Por qué no hay una imagen en ningún periódico o en la televisión?.
Por último, queremos mandar un mensaje de apoyo y solidaridad, nuestro abrazo más cariñoso a aquellas mujeres que todavía no han tenido la valentía de romper con el círculo de la violencia. Estamos convencidos de que si logramos que se haga justicia en este asesinato, se transmitirá a la sociedad un mensaje claro: la violencia contra las mujeres no tiene edad, ni raza, ni nivel cultural, ni estatus social. Las mujeres tienen derecho a decir no, las mujeres tienen derecho a una vida sin violencia. Una mujer no tiene por qué soportar una bofetada, el acoso, una humillación, un comentario despectivo, un insulto y mucho menos que sea asesinada.
El derecho de las mujeres, el derecho de nuestra hija Nagore, es un asunto ético y de corazón. Por eso, volvemos a reclamar verdad, justicia y memoria para Nagore Laffage.


«Parece que quitar una vida»
Belén Martínez - GARA

El jurado popular califica la muerte de Nagore Laffage como «homicidio con agravante de superioridad». Estoy indignada. Como cuando le preguntaron a Asun Casasola si Nagore era «ligona». ¿Tiene sentido preguntarle a la madre del acusado si su hijo practicaba habitualmente el onanismo?
Hay muchas formas de verdad y numerosas técnicas de indagación. No llegamos a saber qué entiende José Diego Yllanes por «consentimiento mutuo», «relación muy fogosa», «contacto muy apasionado» o «relación violenta». No nos aclaró por qué cree que Nagore quiso marcharse ni por qué él se lo impidió. Tampoco nos explicó cómo «se acaban las cosas cordialmente», por qué cree que ella «parecía no entenderle» o qué significa no estar «en la misma sintonía». Tal vez, un día confiese con qué intención le tapó la boca.
Intento comprender cómo un psiquiatra conjuga la empatía con el propio cuerpo, con su materialidad y su fuerza. Si sabe inmovilizar a una persona sin producirle un daño excesivo, ¿por qué golpeó a Nagore de forma reiterada y repetida? ¿Cree que Nagore pudo defenderse tras los golpes? ¿Por qué estranguló a Nagore? ¿Por qué la mató?
No sé si en las respuestas a estas preguntas se puede «extraer» la verdad a la superficie del discurso del autor confeso de la muerte de Nagore, ejerciendo un efecto esclarecedor para poder saber lo que realmente ocurrió. La confesión de Yllanes no tiene ni una finalidad terapéutica para sí mismo ni busca el perdón. Con expresiones como: «parece que quitar una vida», no se implora el perdón de Nagore y su familia. Creo que fue Malebranche quien identificaba locura y «pura imaginación».


Un jurado popular declara a Nagore Laffage culpable de violencia machista
Isabel Alba - Rebelión

Acaba de ser juzgada y condenada en la audiencia de Pamplona Nagore Laffage, una joven estudiante de enfermería de veinte años. El delito que había cometido y del que la consideró culpable un jurado popular formado por seis mujeres y tres hombres fue el de ejercer su derecho a vivir en libertad, a ser respetada como mujer y a decir sí o no a los hombres sin miedo.
Nagore no pudo defenderse de los cargos que se le imputaban porque su víctima, Jose Diego Yllanes, un psiquiatra de 27 años que trabajaba en el hospital de Navarra donde Nagore hacía sus prácticas, obcecado por la actitud beligerante de Nagore a la hora de hacer ejercicio de su derecho a vivir en una sociedad igualitaria y justa, se sintió amenazado e impelido a golpearla salvajemente y después a estrangularla con una sola mano.
Por todos estos hechos delictivos, el jurado sentó en el banquillo a Nagore e hizo recaer sobre ella la responsabilidad de su muerte, porque, sin duda, Nagore estaría viva si no se hubiera ido con Jose Diego Yllanes, al que sólo conocía de vista del hospital, confiando en disfrutar sanamente de su compañía en una noche de San Fermines, con la pasión y alegría de vivir propias de su edad; porque, sin duda, Nagore estaría viva si no hubiera besado en el ascensor a Jose Diego Yllanes confiando en que un hombre de aproximadamente su edad, que había tenido todas las oportunidades en la vida para ser una persona decente, un médico del hospital en el que trabajaba, iba a entender sus besos como lo que eran, ganas de pasarlo bien juntos, jóvenes e iguales, y no que podían ser interpretados como el deseo de una “relación apasionada” que consistía en “quitarle la ropa de forma brusca, rompiendo la trabilla del pantalón, un tirante del sujetador y el tanga por tres sitios”; porque, sin duda, Nagore estaría viva si no se hubiera sentido por ello agredida sexualmente, vejada por la actitud violenta de Jose Diego Yllanes, y si hubiera acatado con docilidad sus deseos en lugar de resistirse y ejercer su derecho a decir no; porque, sin duda, Nagore estaría viva si no hubiera esperado ingenuamente que Jose Diego Yllanes, un hombre joven, médico, con una educación privilegiada, respetaría su decisión en lugar de sentirse amenazado pues, ella, Nagore, “podía destruir su carrera y denunciarle”; porque, sin duda, Nagore estaría viva si Jose Diego Yllanes no se hubiera visto impelido a reaccionar “tapándole la boca para evitar que gritara y a golpearla de manera deliberada y repetidamente en diversas partes del cuerpo”; porque, sin duda, Nagore estaría viva si se hubiera dejado golpear en silencio y no hubiera tenido la desfachatez de intentar defenderse y arañar a Jose Diego Yllanes; porque, sin duda, Nagore estaría viva si no se hubiera rebelado frente a una situación a todas luces injusta y su rebeldía no hubiera obcecado hasta tal punto a Jose Diego Yllanes como para que “presionara con su mano el cuello de Nagore, produciéndole la asfixia y la muerte”, ni como para que, después, intentara trocear su cadáver, le cortara un dedo, introdujera su cuerpo en bolsas, limpiara el piso, cogiera el coche de su padre y arrojara el cuerpo de Nagore en un paraje cercano a Pamplona.
Por cometer todos estos delitos, Nagore acaba de ser juzgada y condenada por un jurado que, pasando por alto las pruebas presentadas por la policía foral y los médicos forenses y las declaraciones de los testigos dio crédito únicamente a la versión de Jose Diego Yllanes y consideró que su muerte no había sido un asesinato sino un homicidio con atenuantes. Nagore murió por segunda vez cuando por segunda vez se le negó, ahora con una sentencia legal, su derecho, el de todas las mujeres, a vivir libres e iguales a los hombres, a ser respetadas y a poder decir sí o no sin miedo.
Con Nagore, nos sientan a todas en el banquillo. Muchos tertulianos, y también tertulianas, ya lo han manifestado en televisión y radio estos días: “La muerte de Nagore debe servir para enseñar a las mujeres a ser más prudentes”. La responsabilidad, recae, una vez más, sobre nosotras. Las mujeres debemos vivir con miedo y educar en el miedo a nuestras hijas para que no las maten, porque si las matan será culpa de ellas y de nosotras, por su actitud y la nuestra, por su aspecto o por su comportamiento y su muerte no será un asesinato, tan solo “un hecho trágico”, como definió la de Nagore el abogado de Jose Diego Yllanes, ilustre penalista de la universidad de Navarra.
Pero si de verdad las mujeres podemos aprender algo de la muerte de Nagore y de este lamentable e injusto juicio es que tenemos la responsabilidad de ser tan prudentes como para enseñar a nuestras hijas no a vivir atemorizadas sino a luchar por sus derechos, a luchar por ser libres e iguales a los hombres y poder disfrutar del sexo y del amor sin miedo; a luchar por no tener que morir por ello, como Nagore.


Una chica ligona
Begoña Gómez - ADN

Si a uno le hace una pregunta un ser entogado en un entorno judicial, tiende a responder, a no ser que permanecer callado forme parte de su estrategia.
De ahí que Asun Casasola, la madre de la enfermera asesinada en los Sanfermines de 2008, Nagore Laffage, respondiera con educación al abogado que le preguntó si su hija era "ligona". "¿Y su madre?", podría haberle dicho Casasola. Porque ambas respuestas eran igual de relevantes para el caso. En lugar de eso, Casasola respondió que su hija era guapa, gustaba a los chicos y según como, sí, se la podía considerar "ligona".
A pesar del tono de llaneza y francachela, la defensa se cortó antes de seguir en esa línea de interrogación y preguntar si a Nagore se le veía habitualmente el tanga por encima del pantalón. Lo que sí se encargó de difundir es que la chica podría haber amenazado a su homicida, José Diego Yllanes, con contar su intento de violación y arruinar su carrera.
El jurado tuvo en cuenta varios eximentes: embriaguez (otro chaval con pinta de serio y majete explicó que ambos habían orinado en la barra de un bar la noche del crimen), confesión, reparación del daño (Yllanes ha pagado 126.853 euros por lo que hizo) y esa curiosa figura jurídica que suena a copla, arrebato.
El veredicto, que considera a Yllanes inocente de asesinato, recuerda a aquel de Vigo en el que otro jurado popular absolvió al autor de la muerte de dos homosexuales con 57 puñaladas. Ya se sabe, el acuchillamiento es parte del estilo de vida gay, como la decoración y los cortes de pelo caros.


Sueña que es hermoso
Luisa Etxenike - El País

Quisiera empezar con un verso de la escritora mexicana Gloria Gervitz (que este mismo miércoles dará una conferencia en San Sebastián). En su espléndido libro Migraciones dice: "Sueña que es hermoso el sueño de la vida, muchacha". Y resulta insoportable la limpidez de este verso, su belleza, cuando lo cotejamos con los sueños rotos de la joven Nagore Laffage, por ejemplo, cuyo asesinato se juzgó la pasada semana. O con los de la joven Marta del Castillo, cuyo cadáver sigue sin aparecer. O con los de la joven a quien su compañero disparó e hirió de gravedad, también esta semana pasada, en Jaén. O con los de tantísimas jóvenes maltratadas de palabra y de obra por quienes se nombran o nombramos, malamente, compañeros, novios, maridos, amantes o amigos.
Resultan insoportables la confianza, el optimismo asertivo de los versos de Gloria Gervitz si pensamos en el peligro cierto que hoy todavía puede correr una chica que viaja sola o anda sola por un lugar no demasiado concurrido; si recordamos que llegan las fiestas populares y la posibilidad de que haya chicas agredidas sexualmente es tan real que las autoridades tienen que subir el nivel de vigilancia (durante la pasada Semana Grande el Ayuntamiento de San Sebastián llenó la ciudad de carteles contra la violencia de género y repartió kits de autodefensa). En qué clase de mundo vivimos aún; qué credibilidad, qué confianza deben merecernos los discursos sobre valores civilizados (por ejemplo, ahora mismo el de la libertad recobrada tras la caída del Muro), qué sentido tienen cuando ser mujer implica todavía, en nuestras sociedades, un plus de peligrosidad que coarta, inhibe o amarga la libertad de elección y de movimientos, la libertad de andar por la vida sin temor y sin riesgo a una agresión (el número de mujeres que a cada minuto son violadas por el mundo es tan alto que parece una exageración para escandalizar; y sin embargo los datos son ciertos y, con toda seguridad, inferiores a los reales; y obviamente no escandalizan).
Víctimas de género las hay de todas las edades, pero si en estas líneas estoy insistiendo en las más jóvenes es porque resulta especialmente insoportable constatar que las nuevas generaciones no sólo no se libran, sino que se siguen hundiendo en esa miseria de la violencia de género. La ministra de Igualdad acaba de hacer público que un tercio de las órdenes de protección dictadas y de las llamadas de auxilio al 016 corresponden a mujeres menores de 30 años. Y que un tercio de las asesinadas eran mujeres jóvenes. "Sueña que es hermoso el sueño de la vida, muchacha". ¿Dónde cabe ese verso? ¿Qué sociedad permite ahora mismo su traducción exacta?
Y, sin embargo, nada tendrá verdadero sentido, todos los discursos sonarán a hueco, a falso, hasta que esa traducción no se complete; hasta que el sueño de la vida pueda ser hermoso para cualquier muchacha, y más que un sueño, sencillamente la realidad.



Nosotras también bebemos y tenemos arrebatos, pero no matamos
Itziar Ziga, Silvia Fernández y Julia Munarriz - GARA

La tarde del lunes 9 de noviembre tuvimos la oportunidad de entrar al juicio por el asesinato de Nagore Laffage. Salimos de la sala después de las 20:00 horas tan estremecidas y heladas como la noche. Mucho se ha hablado estos últimos días sobre las circunstancias que rodearon al fatídico encuentro entre Nagore y su asesino torturador, pero en una sesión del juicio volvimos a escuchar demasiados detalles, probados o inventados, sobre la cantidad de alcohol que pudo ingerir José Diego Yllanes antes de acabar con la vida de Nagore.
Los brutales hechos que se juzgan sucedieron el 7 de julio de madrugada. Cualquiera que conozca esta ciudad en tales fechas, coincidirá con nosotras en que la mayor parte de la población se encuentra en un estado intensamente etílico y, sin embargo, no matan. Si no, los sanfermines serían una auténtica carnicería. Y no es el caso. Nosotras mismas, sin vergüenza alguna, reconocemos que regresamos a casa algunos sábados haciendo eses, pero jamás agredimos a nadie ni se nos pasa por la cabeza matar. Si alguien al emborracharse saca su lado más violento, es su responsabilidad mantenerse abstemio y acudir a terapia para tratar de controlar su agresividad.
Consideramos que debe reformarse el Código Penal para que el alcohol deje de ser un atenuante cuando se juzga a alguien que ha cometido un crimen teniendo en cuenta que, si hablamos del Código de Circulación, el haberse tomado unas copas es agravante, incluso delito en sí mismo. Si matas a otra persona con tus manos, por lo tanto intencionadamente, pero borracho, te rebajan la pena. Si lo hace igualmente borracho, pero atropellándole con el coche, digamos que sin querer, te aumentan la condena. Pero al margen de esta imprevisible revisión del Código Penal, hay otro tema que nos enoja y entristece mucho.
Es espantosamente injusto para Nagore Laffage y para su familia y allegados que se debata tanto sobre la cantidad de alcohol que tomó su asesino para tratar de, en cierta manera, exculparlo o justificarlo. También es indignante que pagar 126.853 euros en concepto de reparación disminuya la pena. Esta claro que la justicia es diferente para la gente rica y la pobre.
En la sala del Juzgado, si cerrabas los ojos, podía tratarse de un juicio por asesinato de un hombre a otro hombre, una mujer a otra mujer, de un atraco... Detalles y más detalles sin análisis ni discurso sobre la desigualdad de género.
Lo que debería haberse juzgado esos días es la conducta de un hombre que no quiso aceptar la negativa de una mujer y la mató. Y, de alguna manera, debería reconocerse públicamente que no fue el alcohol lo que impulsó a José Diego Yllanes a terminar de una manera tan sádica con la vida de la joven Nagore Laffage, sino el machismo.
La cultura de la masculinidad violenta que demasiadas veces sigue imperando en nuestra sociedad y que convierte a un hombre en un macho capaz de matar por el simple hecho de que una mujer decida lo que quiere o no hacer con su propio cuerpo. De nada de esto se ha hablado en el Juicio de Nagore, a pesar de los numerosos estudios, investigaciones y aportaciones de profesionales especialistas en violencia machista.
Con este juicio, en vez de avanzar en la conquista de nuestros derechos, podemos retroceder. La lección dice: chicas, no os vayáis con cualquiera; chicas, no hagáis lo que os dé la gana... de nuevo la sexualidad ligada al miedo.
Alguna gente se llega a plantear: ¿y por que subió al piso? ¿Era ligona? Esto último se planteó en el propio juicio.
¡Basta, por favor! Cuando las mujeres hemos sido históricamente objeto de deseo... parece que no pasaba nada. Cuando somos sujeto de deseo, ya somos putas y, por lo tanto, estamos expuestas a todo.
Sólo si nos dejamos de etílicas e insultantes justificaciones y afrontamos los hechos desde su raíz (el machismo una vez más) esta horrible tragedia servirá un poquito para que todas y todos reflexionemos sobre el modelo de sociedad que deseamos y quizás seamos más responsables y más libres.

A Pedro Molina: Gracias

¿Cuándo desaparecerá la violencia machista?



Noticia sobre el Islam: La buena mujer

Tan sólo unas horas separan estos titulares





La primera pregunta que se me viene a la cabeza es: ¿qué ha pasado con la palabra "buenas"?. No, no, mejor aún: ¿qué ha pasado por la cabeza del que ha suprimido la palabra "buenas"? En fin, nunca lo averiguaré, pero comentaré algo sobre la entradilla: "En el mundo musulmán los hombres siguen exigiendo a las mujeres con las que contraen matrimonio que sean vírgenes."

En primer lugar, aunque se trate de una noticia de Egipto, el titular habla de musulmanas, no de musulmanas egipcias. El subtitular habla de islamistas que quieren prohibir "en Egipto", no de islamistas egipcios. La entradilla habla de "el mundo musulmán", no de los musulmanes egipcios. Así, una noticia de Egipto se nos hace ver como una noticia sobre el Islam.

De la población de Egipto un 85% son musulmanes. Pero, ¿qué clase de musulmanes? Porque cuando se habla de cristianismo se hacen distinciones. ¿Es lo mismo hablar de católicos que de protestantes, mormones, ortodoxos o teólogos de la liberación? ¿Viven de la misma manera su religión cristiana los amish, testigos de jehová, pentacostalistas, cristadelfianos, adventistas, presbiterianos, congregacionistas, menomitas, metodistas o baptistas? ¿Debemos suponer que lo hacen suníes, alevíes, hanafíes, zahiríes, barelvíes, chiíes, alauitas, ibadíes, bektashíes, drusos, zikríes o jariyíes? Para la mayoría de nuestros medios de información, sí.


Los musulmanes son 1.800 millones, de los cuales sólo un 18% son étnicamente árabes, otro 20% se encuentra en el África subsahariana y un 30% en el subcontinente indio. El país con la población de musulmanes más grande del mundo es Indonesia, con casi 200 millones de fieles de una población de 300 millones de personas de 350 grupos étnicos diferentes que se comunican en alrededor de 400 lenguas. Sin embargo el artículo habla de "el mundo musulmán". ¿Existen los mundo cristiano, judío, hinduísta, budista, izadí, animista, bahai, zaratustriano? ¿Existe un mundo ateo? ¿Son iguales un papú musulmán indonesio y un kurdo musulmán iraní? ¿Un uygur musulmán chino y un negro musulmán estadounidense? Para la mayoría de nuestros medios de información, sí.

Pero no sólo eso. La noticia hace pasar a los musulmanes como islamistas. Los islamistas son musulmanes que defienden un estado islámico, al igual que los sionistas son judíos que defienden un estado judío. Serían el equivalente a la democracia cristiana europea. Pero no todos los musulmanes son islamistas; los hay comunistas, socialistas, neoliberales o derechistas al igual que sucede con judíos y cristianos. Dentro de los islamistas existen grupos moderados, fundamentalistas no violentos y fundamentalistas violentos. (Bueno, que puedo decir si hoy la mayoría de diarios metía a vascos nacionalistas, independentistas y etarras en el mismo saco). Los Hermanos Musulmanes de Egipto son islamistas fundamentalistas no violentos. ¿Representan al "mundo musulmán"? Para la mayoría de nuestros medios de información, sí.

En segundo lugar, creo que un titular como "El mundo sigue exigiendo a las mujeres que lleguen vírgenes al matrimonio" hubiera sido más acertado.

En la mayoría de nuestras sociedades patriarcales la virginidad sigue teniendo importancia. La virginidad femenina, por supuesto. Porque la virginidad es un asunto de hombres, en el cual las mujeres solamente participamos como objetos pasivos depositarios de su honor en nuestra entrepierna. Pero de eso hablaremos en otro momento.


Cuando el patriarcado se ve reforzado por la intervención de religiones que encuentran en él una sólida fuente para su propia autoridad, como ocurre con el judaísmo, el islam y la iglesia católica (especialmente ésta última, que por excelencia se opone al placer y en la cual el acto sexual es por definición pecaminoso, y que adora - cómo no - a una virgen), la virginidad de la mujer se institucionaliza.
Para preservarla todo vale. Desde la guerra psicológica de los pecados, hasta leyes punitivas con lapidación y muerte, pasando por infibulaciones, escisiones o ablaciones. Para comprobarla sirve la vieja sábana manchada de sangre o la moderna revisión ginecológica.

Pero no sólo en "el mundo musulmán". Una gran parte de la sociedad en la que vive quien escribió el artículo y quien lo lea, aparentemente "moderna, culta y aconfesional", sigue viendo a las mujeres vírgenes como "puras", sigue alabando a la que llega "sin mácula" al matrimonio, tampoco cuestiona "la colaboración de los hombres en hacer perder la virginidad a las mujeres" y sigue buscando las manchas de sangre de las sábanas. Y esa parte de la sociedad también incluye a no pocas mujeres.

¿Son musulmanes una gran parte de gitanos españoles? Para la mayoría de nuestros medios de información, sí.

Resumiendo: Si quieres informarte bien de algo, acude a la prensa extranjera.  Si mi traducción es correcta, la noticia viene a decir:

Egipto se debate desde hace 40 años entre las minifaldas y la devoción religiosa. Los profesionales ricos buscan un islam moderado, mientras que las familias de clase media y baja están adoptando de manera estricta la religión (importada de Arabia Saudita y el Golfo Pérsico) como un contrafuerte a la influencia de los medios de comunicación occidentales y una pérdida de la confianza en un Estado que no ha aportado prosperidad. El jeque Mohammed Sayed Tantawi, Gran Imam de Al Azhar, está considerando prohibir el niqab o velo en la cara en la universidad y en las escuelas dirigidas por suníes, pero un decreto similar sobre las enfermeras ha sido aplicado con poco rigor. Las mujeres tradicionalmente han vivido con sus familias hasta contraer matrimonio, pero la inflación de hoy, el desempleo y la pobreza están obligando a muchas parejas a aplazarlo. Entre hombres y mujeres solteros adultos hay sexo y rupturas. En Egipto es usual ver en el diario avisos de reconstitución de himen, con ofertas de fin de semana, precios especiales, etc. El kit chino, al igual que la reparación quirúrgica del himen, evitará que muchas mujeres de Oriente Próximo (no sólo egípcias) sean asesinadas por honor acusadas de promiscuidad. Los miembros de la Hermandad Musulmana, grupo fundamentalista no violento que controla el 20% de los escaños en el parlamento de Egipto, han pedido que se prohíba el kit y se arreste a cualquiera que lo venda en el mercado negro. El profesor de Teología Abdul Moeti Bayoumi ha emitido un fatwa que avisa a los vendedores ambulantes del dispositivo de que serán castigados por difundir la inmoralidad y el pecado.

Y copiando el tonito jocoso de la noticia, informaré yo también sobre algo que sucedió ayer.

Fetos de plástico para buenas cristianas

Los cristianos quieren prohibir en España la promulgación de una ley que garantiza a las mujeres poder abortar con garantías sanitarias.

En el mundo cristiano se sigue exigiendo a las mujeres que tengan hijos contra su voluntad. Aquellas que respeten la tradición pueden, si disponen de unos ahorros, irse a Londres a pagarse un apaño.



(La fotografía no es de coña. La organización de la manifestación espera recuperar los 130.000 euros que costó vendiendo recuerdos. Con banderitas españolas, eso siempre.)

Efemérides: Las cinco famosas

Tal día como hoy, 18 de octubre de 1929, las mujeres canadienses alcanzaron la consideración de personas. Por eso allí octubre es el Women's History Month y por eso el 18 de octubre es allí el día de las personas.

El British North America Act de 1867 (la "constitución canadiense" hasta que alcanzó completa soberanía legislativa con la aprobación de la Constitución de Canadá de 1982) utilizaba la palabra "personas" cuando se refería a más de una persona y la palabra "él" cuando se refería a una única. Muchos argumentaban que la Ley estaba diciendo en realidad que sólo un hombre podía ser una persona, lo que impedía a las mujeres participar plenamente en la política o los asuntos de Estado.

En 1916, la ciudad de Alberta aprobó la legislación que concede a las mujeres el derecho a voto. Al mismo tiempo, grupos de mujeres presionaban al gobierno federal para nombrar a una mujer para el Senado. A pesar del apoyo de los Primeros Ministros Arthur Meighen y William Lyon Mackenzie King, no se materializaba. La excusa utilizada por el gobierno para mantener a las mujeres fuera de las posiciones importantes era que, si sólo un hombre podía ser una persona, y la ley decía que sólo "personas cualificadas" podrían ser nombradas para el Senado de Canadá, entonces sólo los hombres podían ser nombrados para el Senado.

Emily Murphy fue la primera jueza en el Imperio Británico. En 1927 en su primer día como magistrada en el recién creado Tribunal de la Mujer en Edmonton, el abogado del acusado impugnó una decisión porque ella no era una "persona" y por lo tanto, no estaba calificada para desempeñar las funciones de jueza. Murphy y otras cuatro mujeres destacadas de Canadá - Nellie McClung, Irene Parlby, Louise McKinney y Henrietta Muir Edwards - enviaron a la Corte Suprema la siguiente pregunta: "¿La palabra "persona" en el artículo 24 de la Ley de BNA incluye a las personas de sexo femenino?"

Después de cinco semanas de debate la Corte Suprema de Canadá decidió que la palabra "persona" no incluía a las mujeres. Las cinco mujeres, apodadas desde entonces como "Famous five" se negaron a aceptar la decisión y llevaron el caso al Consejo Privado en Inglaterra, que en aquellos días era el más alto tribunal de Canadá.

El 18 de octubre de 1929, Lord Sankey, Canciller del Consejo Privado, anunció la decisión de los cinco Lores: "La exclusión de las mujeres de todas las oficinas públicas es una reliquia de días más bárbaros que los nuestros. Y a los que se preguntan por qué en la palabra "persona" se deben incluir las mujeres, la respuesta obvia es, ¿por qué no?"

Las cinco lograron no sólo el derecho de las mujeres a participar en el Senado o en otros aspectos de la vida pública. Consiguieron que fuéramos consideradas personas.

DRAE persona.
(Del lat. persōna, máscara de actor, personaje teatral, este del etrusco phersu, y este del gr. πρόσωπον).
1. f. Individuo de la especie humana.

En su honor se conceden los Premios del Gobernador General en Conmemoración del Caso Personas.



Desgraciadamente, en cuestión de conquista de derechos, en la escuela es muy poca la historia que se enseña. Y desgraciadamente, tampoco somos conscientes del poder de una palabra. Pero sobre eso hay mucho más que decir.