Sin tapujos

SECRETOS A VOCES (publicado en La Razón el 26 de octubre)

"Ante esto y observando que las filtraciones se van a seguir produciendo, y cada día desayunaremos con esta práctica, titulares con informes policiales, actuaciones judiciales, fiscales, etc., sólo queda una solución, drástica, hasta cierto punto un poco antidemocrática: la prohibición legal bajo sanción penal de publicar cualquier noticia relacionada con unas actuaciones judiciales practicadas bajo secreto sumarial."
"Es una pena que, una vez más, tengamos que limitar nuestros derechos por la culpa de un puñado de delincuentes."

El juez Enrique López es, entre las muchísimas cosas que puede ser una persona, ex portavoz del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), candidato del PP para la renovación del partitocrático Tribunal Constitucional (TC), defensor de la cadena perpetua (prisión indefinida como nos la quiere vender, aunque yo creo que pronto vencerá ese mínimo pudor que no le permite reclamar la pena de muerte; todo se andará), detractor del matrimonio y adopción por parte de homosexuales, firmante en un manifiesto contra la regulación del aborto y ultranacionalista español.

Los expertos debaten, opinan y recomiendan, sobre lo que se supone que no pueden equivocarse. Los medios consideran que el asunto es de interés, jalean a las masas creando corrientes de moda y presionan a los políticos para que tomen medidas. Los que gobiernan responden a la demanda popular regulando la legalidad. El círculo se cierra.

Los jueces españoles, utilizando ese lenguaje florido y esa aura divina en la que se arropan con su negra toga, a menudo nos presentan razones y fundamentos por los que deberíamos permitir recortes en nuestros derechos y libertades. Disfrazados de garantes, a la hora de la verdad son puramente defensores de atarnos a la voluntad del poder sin opción a réplica, discrepancia, decisión o protesta. Lo llevan en la sangre.



El sr López y López declara:

"En una democracia lo más grave es no acatar las reglas del juego que previamente nos hemos dado todos. Esa es la fortaleza de la democracia, respetar los procedimientos y las decisiones que adoptemos con esos procedimientos"

Buen intento. Si ya renunciamos a la libertad en favor de la democracia ¿por qué no renunciar a la protección de nuestros derechos en favor de la seguridad del sistema? En nombre, por supuesto, de la voluntad general.

Democracia es el gobierno, del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.
Abraham Lincoln.