Efemérides: Él tenía razón

Hace 4 años que murió Eduardo Haro Tecglen. He estado recordando la amarga polémica que mantuvo poco antes con la Sra. Esperanza Fuencisla Aguirre y Gil de Biedma.

El 11 de marzo de 2005,  Manuel Lamela, entonces consejero de Sanidad de la CAM, destituyó al doctor Luis Montes, coordinador de Urgencias del Hospital Severo Ochoa, basándose en una denuncia anónima de 400 muertes por sedacciones irregulares. Esa denuncia ya había sido investigada y cerrada años atrás, pero Lamela decidió seguir adelante. En el 2008, la Audiencia Provincial de Madrid cerraba el caso exonerando a Montes y sus colaboradores. El perjuicio a la imagen y a la persona del doctor Montes que hicieron los medios cercanos a la lider-esa, calificándole de "asesino", "exterminador" o "doctor muerte" es irrecuperable. Goebbles lo sabía bien.


Eduardo escribió en El País (23 de marzo de 2005) la siguiente columna:

Cristofascistas
Es una expresión desagradable, pero no es mía: es del analista legal de la CBS Andrew Cohen. Se refiere a la colusión de los grupos que se oponen a dejar morir a Terri Schiavo. Es, como se sabe, una mujer que lleva años en una vida vegetativa de la que nunca saldrá. Probablemente, en miles o millones de casos mundiales en los últimos años, los médicos y las familias han coincidido en lo que llamamos «desenchufar» al paciente que vive como prolongación de una máquina: en este caso ha habido disensiones, se ha hecho público y la discusión es pública. Y pasional. Parece que hay una lógica humanista que entiende que una persona que sufre sin ninguna esperanza tiene derecho a morir; y otra, obediente a textos viejos mal leídos o mal escritos, y a sus intérpretes, que dice que nadie tiene derecho a quitarle la vida a nadie de no ser Dios. Como Dios no ha actuado nunca a manera de puntillero, excepto con algunos desgraciados ciudadanos antiguos que se oponían a Israel, podrían ellos mismos entender que la restricción a la alimentación obligatoria es obra de Dios por mano de hombres piadosos, que así cumplirían su sagrada voluntad. Pero no sé si en este caso la persona no es solamente ella, ni siquiera como «portadora de valores eternos», que dijo en España un cristofascista y fue coreado, sino portadora de bienes: puede ser rica o, si se quiere, menos pobre, y alguien que pueda estar esperando una herencia, o que trata de que no se cumpla, puede necesitar que esté en vida o desear que muera. Por eso, y por considerar la vida como un bien, intervienen los jueces: en este caso quieren aplicar la ley existente y que dejen morir a la infeliz. Pero hay una demanda ante el Supremo, y Bush ha interrumpido sus vacaciones para apoyarla, en el sentido de que no deje morir a la Schiavo. Por qué derecha y cristianismo coinciden parecería algo extraño si no tuviera uno conocimientos históricos, y si la historia de este tipo no hubiera pasado sobre nosotros.
El tema del hospital de Leganés puesto en entredicho por la cristianofascista –por continuar la frase– presidente de la comunidad de Madrid, con la suspensión de un médico, no ha tenido estas repercusiones públicas. Aquí es más frecuente manifestarse contra una lapidación en Nigeria que por una injusticia en Madrid.

Al día siguiente, el diario publicaba la carta de la Presidenta de la Comunidad de Madrid:

Respuesta a Haro Tecglen
En el número de ayer de EL PAÍS, su colaborador habitual Eduardo Haro Tecglen se permite calificarme de cristianofascista.
En primer lugar, tengo que decir que lo de cristiano pertenece a la esfera de las creencias más íntimas y, en todo caso, ignoro por qué Haro Tecglen se permite utilizarlo.
Y en segundo lugar, quizá para Haro Tecglen, fascista no sea un insulto, pero para mí sí lo es, y de los peores. Yo siempre he sido, y sigo siendo, inequívocamente liberal, que es la ideología que más perturba a los servidores del totalitarismo.
En cambio, la trayectoria de este señor, que es de todos conocida, le ha permitido, dada su longevidad, escribir sin solución de continuidad a favor de los totalitarismos más nefastos de la historia del siglo XX: en su juventud fue falangista y estuvo a favor del fascismo y del franquismo, y en su larga madurez fue defensor del estalinismo y del comunismo.
Quizá por eso Haro Tecglen se considere un especialista en detectar actitudes fascistas en sus prójimos. Si es así, le reto a que encuentre, en mi ya extensa carrera política, un solo gesto, actitud, declaración o decisión donde yo haya incurrido en alguna posición fascista.
Esperanza Aguirre y Gil de Biedma

Eduardo contestaba desde la misma columna:

Mentís.
El jueves se publicó aquí una carta de Esperanza Aguirre, presidente de Madrid, con afirmaciones sobre mí: son todas falsas.

Por supuesto los medios cristofascistas pusieron a EHT de vuelta y media.

Entonces me vino a la cabeza que la familia de la Sra. Esperanza Fuencisla Aguirre y Gil de Biedma al morir Jaime Gil de Biedma de SIDA en 1990 se apresuró a emitir un comunicado en el que decía que había muerto de cáncer.
Ah... las palabras... Cuánta mezquindad se esconde en esas 4 letras.

Jaime Gil de Biedma creía que quería ser poeta pero en el fondo quería ser poema. Creía que "De todas las historias de la Historia la más triste sin duda es la de España porque termina mal". Él escribió uno de los mejores poemas en los que me veo retratada:

Contra Jaime Gil de Biedma

De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación -y ya es decir-,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colmena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?

Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.

Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
-seguro de gustar- es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.

Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.

A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!

Siempre sospeché que estos versos fueron la inspiración de Sabina:


Ya sé que no es él. Es un asunto personal.