Pero para un nacionalista español, el que un catalán ice una senyera en las fachadas de sus edificios oficiales, un vasco utilice otros mapas del tiempo en sus televisiones, un gallego disponga de otros documentos de identidad y un andaluz de otras selecciones deportivas, es signo de un nacionalismo emponzoñado y enfermo. Nada que ver con el suyo.
Resulta que en el estado español existen "otros" nacionalismos numéricamente importantes que cuestionan continuamente el carácter nacional homogéneo de España. Los nacionalistas vascos y catalanes creen que la unidad política (Estado) y la nacional (Nación en sentido histórico, cultural y lingüístico) deberían coincidir, y por ello reivindican un estado propio.
Frente a estos nacionalismos soberanistas (calificados por el español de separatistas) se manifiesta un movimiento político, transversal a todos los partidos, bien definido, articulado y mediatizado, y cada vez más desacomplejado y agresivo. Se caracteriza por:
- la defensa de la integridad nacional española
- la insistencia en que hay una lengua de primera (común y universal) y otras de segunda (regionales y particulares)
- el rechazo, recorte y recurso de los acuerdos mayoritarios de los parlamentos catalán o vasco que no quiere ni discutir
- la respuesta con boicots e insultos a las demandas de mayor autogobierno
- el mantenimiento de políticas económicas radiales y centralizadas
- la proclamación desde los púlpitos de la unidad de España como bien moral
- la persecución y encarcelamiento de quienes plantean, con la fuerza de la palabra y de los votos, proyectos nacionales alternativos, a los que tacha de antidemocráticos.
Ejercicio: contar el número de veces que se han empleado las palabras nacionalismo, nacionalista y nación e intentar utilizarlas algunas más.
0 comentarios:
Publica un comentari a l'entrada